Mostrando entradas con la etiqueta Elementos básicos del lenguaje visual. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elementos básicos del lenguaje visual. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de noviembre de 2012

Wassily Kandinski "Composition VIII" (Jenny Pastrián)



Wassily Vasílievich Kandinski nació en Moscú (Rusia) en el año 1866 y falleció en Neuilly-sur-Seine (Francia) en 1944. Aunque fue natural de Rusia, también se nacionalizó en Alemania y posteriormente en Francia.






Residencia de Wassily Kandinsky
en Marnau (vista en la actualidad)
Entre los años 1902 y 1907 efectuó viajes a Francia, los Países Bajos, Túnez, Italia y Rusia, instalándose finalmente en Marnau cerca de Múnich (Alemania), allí pintó varios paisajes alpinos entre los años 1908 y 1910, gracias a ello, se dio cuenta de que representar el objeto en sus pinturas era secundario, y que la belleza verdadera habitaba en la riqueza cromática y la simplificación formal. Este descubrimiento le llevó a finales de 1910 a la conquista de la abstracción.

Finalmente, se colocó en un lugar privilegiado en la historia del arte contemporáneo como promotor e impulsor del primer movimiento decisivo del arte abstracto.

Composition Nº VIII
El cuadro que vamos a estudiar lo denominó “Composición VIII” y fue creado en el año 1923. En él se aprecia los tres elementos básicos: el punto, la línea y el plano. Para Kandinsky en concepto de composición era: “la subordinación interiormente funcional de dos elementos aislados y de la construcción a la finalidad pictórica completa”.

En este cuadro aparecen varios tamaños de puntos, desde los más minúsculos, hasta uno bastante grande en la parte superior izquierda del mismo. Teniendo en cuenta el bode exterior, hay varios círculos perfectos, pero igualmente aparecen puntos con el borde exterior relativos, convirtiéndose en triángulos y cuadrados.
Si observamos el cuadro de Kandinsky podemos percibir todos los elementos que hemos indicado en una entrada al blog anterior, rectas horizontales, verticales, diagonales con multitud de desviaciones, y si nos vamos a una visión más profunda, se aprecian líneas quebradas con diferentes ángulos y líneas curvas geométricamente y libremente onduladas con sus respectivos énfasis.
El plano, como se denomina en el libro de Kandinsky, es la superficie material llamada a recibir el contenido de la obra.
Se considera el plano base más objetivo el que está compuesto por un cuadrado perfecto, aunque la objetividad total no podrá ser conseguida jamás. En el caso del que se está hablando no conforma un plano base objetivo, ya que es un rectángulo. En cuanto a las tensiones, parece ser más tensa la parte central-superior, ya que los objetos que están plasmados, tienen menor espacio entre el dibujo y el borde.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Joan Miró. El ala de la alondra aureolada de azul de oro llega al corazón de una amapola adormilada sobre el prado engalanado de diamantes. (Marian Roales)

            El 20 de abril de 1893, a las 9 de la noche, nace Joan Miró Ferrá en el nº 4 del pasaje del Crèdit en Barcelona. Su padre, Miquel Miró Adzerías, hijo de un herrero de Cornudella, es orfebre y relojero. Su madre, Dolors Ferrà Oromí, es hija de un ebanista de Palma de Mallorca.
            El 25 de diciembre de 1983 Joan Miró fallece en Palma de Mallorca. Es enterrado en el cementerio de Montjuïc de Barcelona.



El ala de la alondra aureolada de azul de oro llega al corazón de una amapola adormilada sobre el prado engalanado de diamantes, 1967

Óleo sobre tela. 195x130 cm.

Depósito Gallery K.AG



            En la página de la Fundación Joan Miró, que recomiendo visitar, podemos leer esta sorprendente descripción sobre el cuadro:

            Pocas pinturas ofrecen una idea más ajustada de la voluntad de Miró de "lograr la máxima intensidad con el mínimo de medios" que la titulada El ala de la alondra aureolada de azul de oro llega al corazón de la amapola adormilada sobre el prado engalanado de diamantes.
            El paisaje, referido de manera directa o tangencial, constituye el escenario conceptual de la mayor parte de la producción mironiana. Aquí, a pesar de que el título sugiere una vez más ese tema, el formato no es horizontal, que es el estándar para una pintura de este tipo. Pero tampoco el cuadro es una transposición literal de los componentes que se mencionan, sino una realidad autónoma con leyes internas propias.
            Defino esta descripción como sorprendente (para mi, por supuesto) porque, probablemente debido a mi incipiente relación con el mundo del arte, me cuesta ver en esta obra su verdadero sentido.

            Generalmente se asocia a Miró con el surrealismo abstracto, sin embargo, el artista pasó tanto tiempo cambiando que es prácticamente imposible encajarle en un solo estilo de producción artística. Su propio estilo, donde la figura humana es representada por formas en equilibrio y líneas representativas, tomó forma pronto, mientras que su uso del color y del tema tendían a depender de su estado de ánimo, que se vio profundamente afectado por los turbulentos eventos políticos que vivió.
  •   He elegido un cuadro de Joan Miró, porque se basa en la imaginación y los sueños, rasgos característicos de los niños de la etapa de Infantil, y por el uso que hace del color en sus obras: utiliza pocos colores y básicos así como trazos sencillos y abstractos; por todo ello pienso que puede ser de su interés y que sería un trabajo perfecto para realizar en un aula y aproximar a los niños al maravilloso mundo del arte.
  • He elegido este en concreto porque resultaría sencillo trabajar con él con niños de infantil. Aún cuando no dominen la pinza y no puedan realizarlo con pincel, se podría pintar con las manos y los dedos y pegar gomets para los círculos. 

            Miró utiliza en este cuadro los tres elementos mínimos de la imagen de forma sencilla. Divide el plano en dos, a los que caracteriza de diferente color y tamaño, mediante una única línea negra. En cada uno de ellos sitúa dos puntos concéntricos, aunque los que representan a la alondra, azul y negro, se estiran para convertirse en un óvalo.
            Los colores utilizados son cuatro, los tres primarios y uno secundario (el verde). El prado y la amapola son, además, complementarios, por lo que el punto que representa la flor destaca aún más.

            Muchos colegios trabajan con Joan Miró, y así podemos verlo en sus blogs. Si os interesa llevarlo a la práctica, aquí dejo los enlaces para que veáis su trabajo.

Así como un rápido recorrido por algunos de sus cuadros que serían todos ellos, sin duda, perfectos para trabajar en clase.

El Punto y Línea sobre el Plano de Kandinsky (Jenny Pastrián)


En esta entrada se van a plasmar algunas de las ideas que me han llamado la atención en el libro de Vasili V. Kandinsky: 
"Punto y línea sobre el plano. Contribución al análisis de los elementos pictóricos". 
Pero solo voy a añadir algunas de ellas, ya que, si incluyo todo lo que se puede obtener de esta lectura, quedaría bastante extenso.


Básicamente quería resaltar algunas ideas esenciales de los tres elementos básicos: el punto, la línea y el plano.

El punto:
Las formas y el tamaño del punto varían, aunque el punto es la forma más pequeña elemental. De hecho puede desarrollarse, volverse superficie e incluso convertirse en plano, para ello hay que considerar dos condiciones: la primera es la relación que existe entre el punto y el plano, y en segundo lugar la relación existente entre el punto y los demás elementos del plano.
El punto posee un borde exterior que delimita el aspecto externo, aunque, la forma ideal es la redonda, a veces su tamaño y sus límites se vuelven relativos, llegándose a convertir en triángulos, cuadrados, óvalos, estrellas, etc.



La línea:
El autor considera a la línea como la traza que deja el punto en su movimiento, pasando asimismo, de lo estático del punto a lo dinámico de la línea. A este movimiento, Kandinsky lo denominó “tensión”. 
A la hora de considerar este elemento se deben recordar la tensión y la dirección.
Existen tres tipos de rectas: la horizontal (fría), la vertical (cálida) y la diagonal (templada), en las diagonales hay que apreciar las infinitas desviaciones con su consecuente diferencia de temperatura, llegando a las rectas libres. Las rectas libres se pueden considerar dentro de un plano como centrales y acéntricas.


Si hablamos desde el punto de vista de las fuerzas que se pueden aplicar sobre las líneas, son de dos tipos: 
  • Dos fuerzas que actúan por separado (efecto alterno) que dan líneas quebradas. Dentro de las líneas quebradas hay que atender a los diferentes ángulos, longitudes y si son simples o complejas. 
    Curva libremente ondulada con énfasis
  • Dos fuerzas que actúan juntas (efecto simultáneo) dando lugar a líneas curvas. Dependiendo de la aplicación de la tensión pueden surgir las curvas simples o las curvas complicadas, a su vez consisten:                                                                                                                                                     
           § Curva geométricamente ondulada. 
           § Curva libremente ondulada. 
           § Combinación de ambas.

Cabe mencionar el énfasis de la línea, que es un progresivo o espontáneo aumento o disminución en el grosor de la línea.

El plano:

En último lugar está el plano, que lo entiende como la superficie material llamada a recibir el contenido de la obra, el cual está limitado por dos líneas horizontales y dos líneas verticales (plano base), siendo el cuadrado la forma más objetiva.                                            

La parte superior del plano, el “arriba” y la parte izquierda evocan a la imagen una mayor soltura, sensación de ligereza, de libertad… sin embargo el “abajo” y la parte derecha invita a todo lo contrario: condensación, pesadez, ligazón… siendo la diferencia entre arriba-izquierda y abajo-derecha el grado en el que se manifiestan. 
Literariamente se presentan: arriba (cielo), izquierda (distancia), derecha (casa) y abajo (tierra).
Si miramos el formato del plano base, en el caso de que sea un cuadrado, la diagonal formará un ángulo de 45º con la horizontal. Si hablamos de un formato rectangular ese ángulo se verá modificado, aumentando o disminuyendo. La diagonal manifiesta una tendencia creciente o decreciente hacia la horizontal. De todos modos existen otras variaciones del plano base, de ellas depende la combinación de los ángulos, incluso llegándose a convertir en círculos.


Finalmente, se van a incluir algunos ejemplos de ilustraciones realizadas por Kandinsky.





miércoles, 7 de noviembre de 2012

Piet Mondrian: New York City, 3 -inacabado- (Laura Gómez)

Piet Mondrian (1872-1944) fue un pintor holandés vanguardista fundador del neoplasticismo, junto con Theo van Doesburg. Evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción, de la cual es el principal representante junto a Kandinski y Malévich.

Mondrian defendía la idea de que el arte no debía implicarse en la reproducción de imágenes de objetos    reales, sino expresar únicamente lo absoluto y universal que se oculta tras la realidad. Rechazaba las cualidades sensoriales de textura, superficie y color y redujo su paleta a los colores primarios. Su creencia de que un lienzo, es decir una superficie plana, sólo debe contener elementos planos, implicaba la eliminación de toda línea curva  y diagonales, y admitió únicamente las líneas rectas y los ángulos rectos, firme principio que siempre defendíó e incluso motivó su ruptura artística con un compañero que hizo uso de la línea diagonal en una de sus obras.


El propio Mondrian se definía como pintor “realista”, pues empleaba esta palabra en el sentido más profundo y con ella quería decir que él pintaba con formas y colores esenciales con el objetivo de penetrar en las leyes del orden y de la belleza presentes en la realidad visible.



New York City, 3 (inacabado) -1942-:

Mondrian realizó este cuadro en su última etapa artística, la cual transcurrió en Nueva York, y forma parte de una serie de obras sobre la ciudad que le acogió en su exilio.
Los elementos básicos del lenguaje visual que el pintor utiliza en esta obra son el plano y la línea. En esta ocasión las líneas horizontales y verticales ya no son solo negras (como venían siendo en sus obras anteriores), sino también rojas y amarillas. Esto se debe a que Mondrian descubrió en Nueva York la cinta adhesiva de color (hasta entonces, en Europa, la había usado negra). Ahora, al utilizarla en la realización de sus cuadros, y al no haber acabado la obra, las cintas han asumido el papel de la pintura.
Por otro lado, el pintor quiso sacar partido del particular ritmo cromático que dichas cintas le posibilitaban, el cual equiparó con el ritmo, la alegría y diversión que encontró en la ciudad de los rascacielos y de las grandes avenidas organizadas en damero.

La obra está inacabada; el pintor tan sólo dispuso la retícula con la que limitar los campos cromáticos pero tan solo pintó un par de ellos.



Al dedicarse a la abstracción geométrica, Mondrian, busca encontrar la estructura básica del universo, que él intenta representar con el “no-color blanco” (ausencia de colores) atravesado por una trama de líneas de “no-color negro” (presencia de todos los colores) y, en tal trama, planos geométricos (frecuentemente rectangulares) de los colores primarios, considerados por Mondrian como los colores elementales del universo.

Un viaje a través de la obra de Mondrian:



Mondrian en el aula de infantil:


sábado, 3 de noviembre de 2012

Paul Klee: universo de colores y formas (por Covadonga Ríos)


Paul Klee (1879-1940) ha sido sin duda alguna una de las figuras más emblemáticas del arte moderno. De origen suizo, desarrolló su carrera artística en Alemania, donde puso en práctica un estilo a medio camino entre el surrealismo de los años veinte, el segundo expresionismo alemán (conocido como “El jinete azul”) y diferentes procesos de abstracción.

Análisis de Ad parnassum (1932)

El cuadro representa una metrópolis diseñada a partir de los elementos básicos del lenguaje visual: el punto, la línea y el plano.


El fondo está constituido por pequeños cuadrados con variedad de colores, a modo de teselas de un mosaico, que simulan bloques de edificios en una gran ciudad. Los contornos aparecen delimitados por apenas unos trazos de líneas negras que dibujan algo parecido a puerta cilídrica y un tejado a dos aguas. Como en la figura literaria denominada sinécdoque, podríamos considerar que el autor se sirve de una parte reconocible y significativa del paisaje urbano para simular el todo de la metrópolis. La verticalidad del cuadro es compensada en la parte superior con el diseño de un cielo horizontal integrado por un círculo, identificado con el sol o la luna, y un triángulo. En este contexto, la línea dibujada se erije como un elemento gráfico creador de formas, expresivo por sí mismo.

Los colores son utilizados de una manera cromática, cercana al puntillismo, lo que crea un efecto de tapiz. Su degradación está estudiada para lograr una armonía de conjunto. Ello invita al espectador a ver la imagen de cerca e indica una especial sensibilidad del artista por el detalle. La particular plasticidad, sumada a la negación de la profundidad, confiere una cualidad mágica al cuadro.

La relación entre el arte espontáneo de Paul Klee y el mundo infantil responde a una atracción mutua. Él mismo llegó a escribir que seguía siendo un niño pero, ¿qué hay de cierto en ello? ¿Cómo es posible esta actitud en un gran intelectual? La infancia constituyó para él una especie de ideal creativo, un mundo virgen aún no modelado por la educación. En los dibujos infantiles veía realizado su propio deseo de olvidarse de la convención académica.

“Hay unos principios primitivos del arte que se encuentran en las colecciones etnográficas y en sus propias casas, en las habitaciones de los niños”, dijo en 1912. “Los niños tienen ese poder, y es una lección de sabiduría que nos pueden dar. Cuanto más ignorantes son, mejor pueden proporcionarnos ejemplos ricos en lecciones y debe preservárseles, cuanto sea posible, de toda corrupción”.